CELEBRAREMOS Y RECORDAREMOS A TERESA MIRA,cmt
Desde Les Borges del Camp nos invita Salvador a la fiesta que celebrarán el día 28 de febrero para recordar y celebrar su entrada en la Casa del Padre, el 26. Espera nuestra asistencia.
Desde Les Borges del Camp nos invita Salvador a la fiesta que celebrarán el día 28 de febrero para recordar y celebrar su entrada en la Casa del Padre, el 26. Espera nuestra asistencia.
Con alegría nuestra Animadora General, Hna. María Teresa García, nos comunica la celebración en Algueña de la Eucaristía Solemne el 26 de septiembre del presente año, con motivo de los 130 años del nacimiento de nuestra hna. Teresa Mira García, presidida por el Sr. Obispo D. José Ignacio Munilla Aguirre, a las 19:00 horas, en la Parroquia San José de Algueña y el día 28 de septiembre, domingo, aniversario del bautismo de hna. Teresa Mira, en la misa solemne que se celebrará en la misma Parroquia, a las 11:00hs. tendrá lugar una charla “tejiendo santidad en lo cotidiano”, a cargo de nuestra hna. Rosario Montero Villalba,cmt.
Estamos todas invitadas por el párroco de Algueña D. Juan Eugenio Blay Pérez, para participar de esta conmemoración, especialmente las hermanas de las comunidades más cercanas.
Solo hay que mirarle a los ojos para
descubrir su bondad y cercanía. Teresa Mira es una persona de aquellas con las
que te sientes bien, el encuentro, el trato con ella, no requiere llamada de
permiso....
A la Hna. Teresa se la conoce en el pueblo de Alcalá de Chisvert, adonde ha
llegado un poco enferma, para cuidar de su salud, como: la madre de los
parvulitos. No sabe medirse cuando se trata de su persona.. Se entrega a los
niños con alma y vida, solo entiende el lenguaje del darse calladamente, sin
ruido. Lo saben las hermanas de su comunidad que se pueden fiar de ella y
pedirle lo que necesiten, lo saben las madres que llevan sus hijos a la
clase de Hna. Teresa y, a pesar de que ésta les dice que son demasiados, que no
puede admitir más, le responden: “Ud. verá lo que hace, yo aquí se lo dejo”… lo
sabe la Hna. Anita, ya anciana, que tiene que sacar agua del aljibe, y allá va
Teresa a echarle una mano; ¡qué contentas quedan las dos! ¿sabes Teresa? Eres un
sol, si no fuera por ti...y las dos sonríen felices porque las cosas entre
hermanas son así de sencillas. Jesús, el Maestro contempla y bendice, a Él le
gusta esta clase de ternura, de la buena, aquella que se reparte simplemente
porque sale del corazón y que no espera nada a cambio, ¿qué puede esperar? le
basta la amistad y la alegría del otro. Ya lo ha dicho el Papa Francisco:
"Cuidad la amistad entre vosotras, la vida de familia, la ternura nos hace
bien". Y es que corren unos tiempos en que el egoísmo estéril, el
individualismo y el “yo más” se nos meten por los huesos, y necesitamos vidas
como las de Hna Teresa Mira, que nos enseñen, sin demasiado ruido, con su
testimonio callado, lo que todas y todos anhelamos vivir: amor, cordialidad,
alegría, sencillez…Son valores eternos que alumbran las sombras de la vida,
calientan el corazón y nos animan a ser cada día un poco mejores.
¡Gracias Hna. Teresa por tu testimonio de bondad y tu vida llena de
luz!
Lourdes Buil, cmt
Aunque la Venerable Teresa Mira, cmt, no conoció personalmente al P. Palau, su afinidad y sintonía con el carisma palautiano lo recibió de buena fuente. En Novelda, cuando la joven Teresa frecuentaba la comunidad y pasaba las tardes de los domingos en el colegio de las hermanas carmelitas misioneras teresianas, tuvo contacto con una de aquellas hermanas, María de Sta Teresa (Gateu Galucho), a la sazón superiora de la comunidad.- La Hna María de Sta. Teresa, fue una de aquellas jóvenes afortunadas que recibieron su formación casi de la mano del fundador, que lo admiraron como hombre de fe y amor apasionado a la Iglesia, que supo de su fidelidad a las necesidades más apremiantes de los hombres de su época. Perteneció al grupo de hermanas que pudo admirar de cerca a su fundador, sin duda, ella también quedó contagiada de su celo y amor a la que él llamaba ‘su cosa amada’. Lo vio empeñado en su obra de fundador para dotar a la Iglesia de almas misioneras y contemplativas, hombres y mujeres que, con su oración y servicio, pero sobre todo con su amor apasionado a la humanidad fueran pioneros amantes, entregados, dispuestos a servirla y amarla.
- Teresa Mira era un alma impaciente deseosa de entregar la vida. Entró de lleno en esta dinámica carismática de su Fundador el Padre Palau. Su vida de amor y entrega a los hermanos eran el ideal vocacional que la había conducido al carmelo misionero teresiano. Su respuesta a la llamada de Cristo en esta congregación palautiana fue plena. Teresa se entregó con pasión y fidelidad en esta pequeña-grande Iglesia en la que su proyecto de vida iba a ser tan fecundo. No hizo grandes cosas: ”para ser santos, nos dice el Papa Francisco-, no hay que ir en busca de cosas raras, basta ser fiel en lo cotidiano, estar dispuestos a entregarse el Señor a través de sus hijos los hombres, salir a las periferias…regalar a todos tu tiempo, tu sonrisa, tu alegría, tu dolor…” virtudes que la hermana Teresa Mira supo practicar. Solía decir hay que ‘vivir haciendo el bien’, y este hacer el bien lo envolverá con amor del bueno, a los hombres, sus hermanos, y a su Dios, cuanto más mejor, porque ‘para Dios todo es poco’.
Teresa Mira García, carmelita misionera teresiana, de ella se ha dicho:
“Es una auténtica flor de santidad”
“Plasma en su vida el marianismo palautiano, el cual era vivencia de actitudes concretas, de acogida y servicio”
“La vida de Teresa Mira, fue una luz fruto del testimonio de Cristo; y su fatigoso caminar, una siembra de virtudes”
“El apostolado de la bondad con el de su sonrisa y paz, fue el carisma primordial de su vida” Vivió su vocación enamorada de la Iglesia como fiel hija de Francisco Palau
El 26 de febrero recordamos y celebramos la fecha en que nuestra Venerable Hna. Teresa Mira se fue a gozar de la presencia del Padre en la Casa del cielo.
Año tras año, el encuentro con Teresa Mira García, nos regala un puñado de esperanza; será porque, a Teresa Mira García se la encuentra siempre entre las coordenadas de la bondad, la alegría, el bien, el amor, la serenidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad… valores simplemente humanos, fácilmente reconocidos por la mayoría, pero, ciertamente, un poco escasos en nuestro mundo actual. Teresa Mira los aprendió desde niña. Fue el suyo, un camino corto, pero intenso, vivido con pasión, agarrada al corazón de Dios y de los hombres y mujeres de su tiempo en clave palautiana. Aquellas experiencias dejaron huella en su alma; siempre con le fe y la esperanza en alto, apoyada en Aquel que la llamó a estar con Él (Mc 3,13)
Algunos de los relatos de su muerte, que nos han dejado los que la conocieron suscitan en mí una fascinación especial, me detendré hoy, en el de su amiga Ela:
“Yo conocí a Teresa Mira”: Así comienza la entrevista que su amiga Ela Bello, tuvo con el periodista, P. Eduardo Gil de Muro.[i]
“Poco a poco fui intimando con Teresa. Pronto me dí cuenta de la calidad de alma que había en aquella mujer…Sí, nos hicimos amigas verdaderas. Me sorprendió la sinceridad con que ella me hablaba de sus cosas siendo, como era, bastante mayor que yo. Y monja. Pero sin que ello supusiera ninguna distancia. Yo la escuchaba casi conmovida. Con ella se podía hablar de todo: de Dios, de nuestra vida interior, de las cosas de nuestra casa, de lo que estaba sucediendo en el pueblo. A Teresa le vibraba el alma. Nunca sospeché que pudiera haber en este mundo alguien tan sensible. Ella era así: incapaz de ver pasar ante sus ojos una necesidad, una urgencia. Creía tener en sus manos la solución de todo(...)
Ela sigue hablando. No, no me preguntes por lo que supone para mí y ahora la Hna. Teresa Mira. No es un recuerdo, no puede serlo nunca, ni una melancolía. Ni una memoria que me asalta cuando menos lo espero. Teresa es una cosa viva. Hablo con ella. Me es tan propia como es propia mi existencia. Un trozo de mí misma. Le digo las mismas cosas que le decía cuando estábamos en Novelda y ella se me iba muriendo poco a poco (…) Fui como su doble. O como su sombra. Una sombra amable que a veces se maravillaba de cuanto sucedía a su alrededor De verdad que me daba como miedo pensar que estaba viviendo con una santa. Y Teresa lo era de verdad. Una de esas almas cristalinas, sencillas hasta la emoción. Capaz de ver siempre el rostro de Dios en el rostro de las gentes (...)
“la mañana que murió tocaron solas las campanas” Me dijeron que nadie había tocado la campana del Colegio en la madrugada en que ella falleció. Pero, yo, que había ido a Misa en la Parroquia a primera hora, la oí sonar. Y supe que ella había muerto. En Novelda se enteró todo el mundo de la muerte de Teresa. Y se llenó el colegio de gentes que venían a verla muerta. Y cortamos violetas y se las derramamos encima, y la gente se llevaba las flores que habían estado cercanas a su cuerpo. Y le tocaban estampas y medallas. Y el entierro fue como una manifestación de triunfo. Estaba segura de que había sido recibida como se recibe a la inocencia y a la ternura. Yo la conocí de verdad. La oí respirar a mi lado como respira el corazón de Dios. O el corazón que de Dios vive enamorado”
RESIDENCIA "LES BORGES DEL CAMP"
El grupo de "Amigos de la Hna. Teresa Mira, cmt" se ha reunido en la Residencia de Les Borges del Camp, para recordar y celebrar su entrada en el cielo desde donde vela e intercede por todos. Ha sido un grupo numeroso al que, junto con la gente venida de varios lugares, se han unido los ancianos de la Residencia que ella preside. Han asistido a la Eucaristía y compartido una rica comida. Felicitaciones por esta simpática iniciativa.
PREPARACION A LA FIESTA DE HNA. TERESA MIRA, cmt
El año jubilar comenzó con un acto simbólico: la apertura de la Puerta Santa. La puerta sellada durante 25 años, es abierta con el fin de que los fieles puedan cruzar su umbral como acto de perdón y reconciliación. También como un llamado a realizar un camino de misericordia.Junto a nuestra hermana Teresa Mira podemos abrir, de un modo especial en este tiempo, tres puertas que ella cruzó habitualmente. Te invitamos pues a abrir esas puertas: la puerta de la oración, tema al que hemos dedicado el año 2024 en preparación a la celebración del jubileo; la puerta de la misericordia y la puerta del servicio.
Teresa, fiel a la tradición carmelitano teresiana encontró en la oración la puerta a su interioridad. La oración permitió a Teresa estar en una constate actitud de peregrinación hacia el centro de su ciudad, donde podía encontrarse con la Santísima Trinidad. Así convirtió en maestra de oración.
Enséñanos a orar
«Que la oración sea, por lo tanto, la brújula que
orienta, la luz que ilumina el camino y la fuerza que sostiene en la
peregrinación que conducirá a cruzar la Puerta Santa. A través de la oración,
podremos llegar con un corazón preparado para acoger los dones de gracia y de
perdón que el Jubileo nos ofrecerá, en cuanto expresión viva de nuestra
relación con Dios. Sumerjámonos, pues, con la oración, en un diálogo continuo
con el Creador, descubriendo la alegría del silencio, la paz del abandono y la
fuerza de la intercesión en la comunión de los santos». (Enséñanos a orar,
Vivir el Año de la Oración en preparación al Jubileo 2025 p. 8)
Oración a hna. Teresa Mira
Oh Dios, que te
complaces en las almas humildes y sencillas, glorifica a tu sierva Teresa que
hizo ideal de su vida amarte sin ostentación y darse por tu amor a cuantos la
trataron. Concédenos que sepamos servirte y amarte como ella, sin reservas, y
la gracia que ahora te pedimos por su intercesión. Por Jesucristo nuestro
Señor. Amén
Fuente: Triduo a Hna. Teresa Mira, Causa de los santos,
TERESA
MIRA Y LA GRANDEZA
DE LO PEQUEÑO
Rosario Montero Villalba, cmt
Vivimos en un tiempo y una cultura que privilegia la cantidad, el tamaño, contabiliza el número; una cultura que se fija en lo grande, lo extraordinario, lo llamativo; deja en las manos de los “grandes” la marcha del mundo… Sin embargo, nos asombra la manera tan profunda como miraba Jesús a las personas y las dignificaba por sus actitudes y gestos más sencillos. Podemos tomar como ejemplo la ofrenda de la viuda (Mc 12, 41-44). Jesús sabe mirar dónde está la verdadera grandeza, la generosidad radical, la humildad que brilla y conmueve, la grandeza de la gente sencilla.
En nuestra vida, seguro que nos encontramos con mucha gente buena cuya entrega, callada y discreta, pasa desapercibida. Todos tenemos ejemplos y anécdotas para demostrar la grandeza que se puede derivar de los detalles más pequeños. Sabemos, porque lo hemos experimentado, cuántas veces lo más insignificante e intranscendente puede producir y producirnos contento y felicidad.
Un testimonio, muy de familia, que nos ofrece pequeñas y repetidas ocasiones de servir a Dios es nuestra hermana Teresa Mira. Ella no fue sabia, ni poderosa, ni de la nobleza (1Cor 1,26). Su sencillez va más allá de toda ciencia y está al alcance de todos. Supo interpretar muy bien la cita evangélica: “Yo te alabo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y las revelaste a los pequeños.” (Lc 10,21). Porque para Dios no existen los instruidos y los iletrados, los fuertes y los débiles, los conocedores y los ignorantes. No busca a las personas más capaces de la tierra para darse a conocer, sino a las más pequeñas, pues sólo estas poseen la única sabiduría que tiene valor: la humildad.
Un recurso espiritual y muy saludable es la oración personal.
Así lo consideraba la Hermana Teresa como nos cuenta su hermana Magdalena: “Un día la sorprendí en una habitación y le dije ¿qué haces aquí sola y a oscuras? Y ella sin alterarse para nada me dijo que hacía meditación. Al interrogarla yo cómo se hacía la meditación y que me enseñara, ya que aquello me parecía cosa difícil, me respondió con candor y sencillez: no cuesta nada, si no puedes hacerla en la iglesia ante Jesús sacramentado, la puedes hacer igualmente en casa. Te retiras a un sitio sola y te pones en la presencia de Dios. La posición no interesa, lo importante es que estés bien penetrada de la presencia de Dios, y que nada de este mundo te distraiga; háblale de lo que quieras y pídele a tu gusto lo que quieras”. Sí, oración contemplativa ese dejarse poseer, fundirse, vivirse para desvivirse, morir a nuestro ego para liberar nuestra libertad, y ser realmente quienes somos… ese inmenso potencial que tantas veces ni siquiera somos conscientes y que nos plenifica. La verdadera felicidad está en nuestro interior. Y es que para sacar lo mejor de nosotros mismos (y a eso vino Cristo y así nos enseñó) hay que orar. Es la oración la que nos transforma. La oración alimentaba el espíritu de hermana Teresa y lo hacía desbordar en beneficio de cuantos la trataban. La totalidad de personas y testigos que la conocieron y dieron testimonio afirmaron que su unión con Dios la vivía y la demostraba en el trato y servicio a los demás. ¿No experimentamos gozo cuando nos vamos desgastando por amor a otros? “Hacer siempre el bien a todos”.
Hna. Sabina
González Forner, CMT
Fuente "Hoja Palautiana" Núm. 5 | Abril 2024
Teresa Mira García, carmelita misionera teresiana, de ella se ha dicho:
“Es una auténtica flor de santidad”
“Plasma en su vida el marianismo palautiano, el cual era vivencia de actitudes concretas, de acogida y servicio”
“La vida de Teresa Mira, fue una luz fruto del testimonio de Cristo; y su fatigoso caminar, una siembra de virtudes”
“El apostolado de la bondad con el de su sonrisa y paz, fue el carisma primordial de su vida”
“Era alma de paz, sembradora de paz”
“Hna. Teresa, como su Fundador p. Francisco Palau, comprendió que las